Evangelismo con pasión*

Por Marco A. Velasco

Introducción

Cuando pienso en el tema: “Evangelismo con pasión”, imagino a alguien lo suficientemente motivado para evangelizar con una gran motivación. Su motivación es dar la gloria y honra a Jesucristo y que otros descubran la vida abundante que hay en Jesús, en obediencia a su mandamiento y autoridad. 

Evangelio y reino

Nuestra palabra evangelismo se deriva del término gr. euanngelion. La palabra evangelio nunca aparece sola en las narrativas de los Evangelios. Esta palabra aparece relacionada íntimamente con el mensaje del reino de Dios. Todo comienza con el reino de Dios. Jesús inició su ministerio diciendo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.” (Marcos 1:15; Mt. 4:23; Mc. 1:14; LC. 4:43; Jn. 3:3 RV60). Hay un sentido de urgencia en la declaración y una gran pasión que recorre todo el ministerio de Jesús. 

Evangelio y pasión

La segunda palabra que da forma a la expresión es el término pasión. El término pasión se origina del término griego, pathos. Esta palabra puede tener diferentes usos. Nosotros podemos definirla como un estado de ánimo, pasión, emoción o sufrimiento. En resumen, como un afecto vehemente del ánimo. El uso popular está más bien relacionado con situaciones como cuando decimos: “esto o aquello me apasiona”, que significa “me gusta”. Cuando se combinan evangelismo y pasión, como ya dijimos, lo primero que viene a nuestra mente es alguien con gran entusiasmo o vehemencia de ánimo, pero aclaro, que, si bien el término pasión lo incluye, su significado bíblico lo profundiza. La motivación detrás de una pasión auténtica será dar gloria a Dios y desear que otros conozcan a Jesucristo como su Salvador. 

Pero sobre todo el evangelio y pasión está conectado con la pasión de Dios en la muerte de su Hijo Jesucristo. El evangelio proclama la muerte del Hijo de Dios para la reconciliación del mundo. El que cree será salvo. Por tanto, cuando usamos esta expresión, “evangelismo con pasión” la expresión se ve enriquecida por la pasión de Jesucristo en su muerte. Y nos recuerda que el Hijo de Dios se dio a sí mismo en su muerte por amor a nosotros, glorificando a Dios y deseando que la humanidad entera fuera salva. Este es el sentido de Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda más tenga vida eterna.”

Por tanto, una pasión verdadera por el evangelismo brotará del deseo de dar gloria a Dios como de la generosidad, que significa compartir algo precioso que ha transformado nuestras vidas y deseamos que lo conozcan aquellas personas que verdaderamente nos importan. Somos como “…un mendigo que le dice a otro mendigo dónde puede encontrar pan. Es el acto de compartir, de no quedarse para sí mismo algo tan maravilloso.”

Conclusión

La evangelización es la clave para el futuro del cristianismo y de nuestras iglesias. Es necesario hacerlo para gloria y honra de Dios; con la pasión del impulso del Espíritu, aún hasta la muerte si es necesario y con la esperanza de la transformación de la creación de Dios.

*Tomado con permiso de Revista Hechos, una publicación de Evangelimso Regional Mesoamérica de la Iglesia del Nazareno.

Dr. Marco Antonio Velasco Sosa. 

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