El Regalo Perfecto

Por Marco A. Velasco

Uno de mis regalos favoritos de la niñez fue una bicicleta que me regalaron en Navidad. La había esperado con mucha expectación y emoción. Ese regalo dejo una imagen permanente en mi niñez para toda la vida.

Adviento es el anuncio del mejor regalo que podemos recibir en nuestras vidas. Adviento trata del anuncio del regalo perfecto que la humanidad puede recibir, que jamás imaginó.

Adviento es una de las fiestas cristianas que tienen como propósito principal prepararnos para la llegada de la Navidad. La palabra adviento significa también advenimiento o llegada. Imagine que esta noche recibirá en casa a un gran personaje. Usted se prepararía para recibirlo de la mejor manera. Y estaría expectante por su llegada.

Sin embargo la importancia de Adviento se ve ensombrecida por la comercialización de la temporada dominada por el consumismo. En medio del espíritu de la época actual, el consumismo se ha apoderado de casi de todo lo que hacemos. El mensaje de  Adviento es la esperanza de que un futuro mejor está por llegar.

Deme la oportunidad de aclarar en forma breve el sentido de histórico, bíblico y teológico de Adviento.

Ya que Adviento se realiza en función de la celebración de la Navidad, quiero aclarar algunos datos históricos de esta fiesta cristiana. Surgió durante el siglo  IV y V d. C. En el siglo IV Hilario de Poitiers lo promovía previo tres semanas antes de la Navidad. Y tuvo un énfasis social de ayuda a los pobres como práctica de amor al prójimo.

Desde un punto de vista bíblico teológico la época de Adviento anuncia un evento escatológico, que mira al futuro, a la esperanza de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Los cristianos se han inspirado en gran parte en el profeta Isaías para celebrar la venida y nacimiento de Jesús: “Voz del que clama en el desierto: “Preparad el camino del Señor; enderezad sus sendas.” (Mc 1:3 RV60).

Con relación al tiempo, Adviento nos recuerda que Dios está interesado en la manera que usamos el tiempo.  Podemos usar nuestro tiempo para alabar a Dios, o para invertirlo en nosotros mismos de forma egoísta. Israel se tomó el tiempo para celebrar los hechos poderosos de Dios en la historia. Uno de ellos fue la celebración de la liberación de la esclavitud en Egipto (Éx. 14). Desde entonces Israel recordó su liberación y su cuidado constante en una época especial dentro del año. Adviento de la misma manera celebra el anuncio profético de la venida del Mesías y la liberación de nuestro Señor Jesucristo, quien dijo: “El Espíritu del Señor está sobre mí…” (Lucas 4:18-19).

En Adviento todo nuestro esfuerzo y nuestros pensamientos esperan celebrar ese momento crucial de la historia en el que Dios envió a Su único Hijo y tomó la forma humana. Como los magos de oriente o los pastores, queremos adorarlo y recibirlo como rey y Señor.

Quiero ser como ese niño que esperaba con gran emoción un regalo de la infancia, pero ahora expectante del regalo perfecto que Dios ha dado a la humanidad. Como los magos de oriente con una búsqueda expectante preguntemos: “¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque venimos…a adorarle.” (Mt 2:2 RV60).

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